sábado, 24 de marzo de 2012

24de marzo: Nuestra memoria insumisa; por Andrea Benites-Dumont


Un nuevo 24 de marzo, otro aniversario del maldito hito que nos partió el corazón hasta el fin de los tiempos.

Un nuevo 24 que no viene despojado de presente.
En los últimos años ha habido transformaciones en todos los ámbitos sociales y políticos, y se ha generado una cultura de la memoria que se explaya en los más variopintos sitios y rincones, conducida desde una suerte de mesa de mezclas donde se pretende afinar en un mismo ritmo y sonido, a un coro homogéneo que no admite diversidades ni multiplicidades.

Así como la historia no puede existir sin la memoria, la memoria no puede dejar de meterse en el presente, y, abordando los sitios concretos que son en sí mismos memoria, tanto los que han sido escenario de las atrocidades, o los que se rehabilitan o los que se construyen,  dichos  espacios y centros de  memoria están influidos de las necesidades políticas del momento que se hacen,  y es lógico e innegable que así sea; otra cuestión es el uso y utilidad de la construcción de una memoria histórica a semblanza y en concordancia con un partido, organización o gobierno.

Los memoriales,  espacios especiales, son ideados como lugares de conmemoración y remembranza, incorporándose en la reconstrucción de esta cita creadora, la presencia de los testimonios y denuncias de los sobrevivientes.
Y es en este punto de encuentro, entonces,  donde se conjugan los rastros del pasado, suenan en presente y sueñan en futuro.

La complejidad del presente se escabulle de las imágenes claras y precisas que la memoria se esfuerza en acercar, y como una variante de calidoscopio dibuja escenas esperpénticas, un memorial de “héroes” de Malvinas en el mismo sitio donde esos “adalides” torturaron, violaron y asesinaron; o acondicionar un poco allá y un poco acá, una sala de proyecciones dentro de la ESMA, para desarrollar los tramos judiciales que restan en la causa contra los genocidas de la armada, sin desplazarse a la cartografía del dolor de los familiares, las víctimas, los sobrevivientes.
Iniciativas éstas, salidas de discursos efectistas y demostrativas del manejo que de los derechos humanos vienen avasallando desde las instancias del poder y desde los organismos cooptados, hoy más gubernamentales e inamovibles que las estatuas de la Casa Rosada. Si visitar, adentrarse en un sitio conmemorativo, nos coloca en el evocar y en reconstruir lo que allí pasó, sentir en el cuerpo y en el alma;  sólo los perpetradores y represores, quedan fuera de esta rememoración fraterna. Esas disparatadas propuestas ignoran y desoyen  los silencios que aún suenan desgarrados en las paredes y pasillos de la ESMA.

Podría hablarse de una pluralidad de memorias, y no seria errático ni restador, porque ello se corporiza en las marchas diferentes, y en las consignas que llevan los mensajes a los que pusimos protegidos en las fotografías. Y si la dimensión del recuerdo es la del propio reconocimiento, la memoria es parte, necesariamente, de un sistema crítico, es la alerta contra el olvido de las injusticias y atropellos, que dejaron las calles manchadas y con siluetas hechas jirones, que reaparecen en las demandas sociales actualizadas a golpe de resistencias contra un sistema perverso que devora insaciable lo mejor de la gente,  la gente que enfrenta y escabulle la ley antiterrorista implementada por el gobierno de los derechos humanos.

Las imágenes quedan fijadas en fotografías, y de aquella memoria gráfica que no se re-encuentra como parte del hoy, se va borrando, se diluyen, las desaparecen…. Las imágenes son reconocibles a través de su relación con el tiempo del presente. Los límites de una fotografía nos desafían a completar lo que no vemos, lo que está fuera de la imagen. Así como las hojas y expedientes sueltos o descubiertos al azar, de los archivos de la dictadura que encierra todo el paisaje que es indispensable para que no estén perdidos en soledades ni en silencios aquellos que nadie nombra ni recuerda, pero sabíamos que estaban.

Aún hoy a 36 años del golpe asesino, del genocidio instaurado, no se soporta todavía su potencia demoledora, y se crean atajos jurídicos procesales y políticos, para evitar su uso, y se allana y banaliza, se emiten calificaciones de genocida en lugar de asentar en conciencia el genocidio perpetrado. Y así sobran en los documentos, en los textos, en las demandas y en las querellas, calificaciones todas insuficientes.

Pero la realidad es siempre generosa en variedades y posibilidades, y por ahí también anda anidando y proliferando una cultura de la memoria centrada en las víctimas, en las gentes, lejos de los mármoles, de los monumentos, subvenciones, negocios, puestos, acomodos y funcionariado.

Ahí anda callejeando en baldosas que amalgaman los recuerdos, baldosas de muchos colores y de muchas manos, una cultura de memoria en espacios públicos abiertos, en marchas, una cultura de la memoria en los nuevos reclamos y en los nuevos desaparecidos….
Y hoy 24 de marzo, ahí anda la memoria, desnuda y desafiante, buscando a Jorge Julio López entre tanta concurrencia y hojarasca.

viernes, 23 de marzo de 2012

LUCHAR ES UN DERECHO.

LUCHAR ES UN DERECHO
Informe sobre la Criminalización de la Protesta y la Represión durante los gobiernos de los Kirchner

Viernes 23 de marzo de 2012. A 36 años del golpe genocida y a días del próximo 24 de marzo, Organismos de Derechos Humanos nucleados en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia presentaron un informe sobre la Criminalización de la Protesta y la represión durante los gobiernos de los Kirchner.

En el informe se proporcionaron datos estadísticos de los más de 4000 criminalizados por luchar, se describió la progresión de esta metodología represiva entre los años 2001 y 2012, y se brindó información sobre los conflictos y reclamos judicializados. También se presentó un informe con los nombres de los más de 70 asesinados por luchar y organizarse en el mismo período.

Estuvieron presentes en la conferencia de prensa representantes de los organismos de derechos humanos: Enrique Fukman y Gabriela Vargas de la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos – AEDD; Claudia Ferrero de la Asociación de Profesionales en Lucha – APEL; Gina Erramuspe del Centro de Abogados por los Derechos Humanos –CADHU; Myriam Bregman del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos – CEPRODH; Martín Alderete de la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo – CADEP; María del Carmen Verdú de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional – CORREPI; y Diana Kordon de Liberpueblo; y representantes de las siguientes organizaciones: Jorge Cardelli del Partido Socialista; Elena Hanono del Partido Comunista Revolucionario; Vilma Ripoll del Movimiento Socialista de los Trabajadores; Cristian Castillo del Partido de los Trabajadores Socialistas; Néstor Pitrola del Partido Obrero; Oscar Kuperman de la Coordinadora por la Unidad Barrial CUBA-MTR; Santiago Gándara de la Asociación Gremial Docente AGD-UBA; Mary Martín asesora del diputado Piamonte ARI; Mario Mazitelli del Partido Socialista Auténtico PSA; José Castillo de Izquierda Socialista; Hugo Blasco de CTA Nacional; Leonardo Pérez Esquivel; Victoria Donda de Libres del Sur; entre otros.  

INFORME SOBRE LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA
Desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia siempre hemos sostenido la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy, y contra el avasallamiento de los derechos básicos y por eso venimos  realizando una intensa campaña contra la criminalización de la protesta y la persecución y asesinatos de luchadores populares.
Entendemos que es fundamental insistir en la defensa y reivindicar el legítimo derecho a la protesta, ya que es la base para la preservación de todos los demás derechos. Si este derecho nos falta, todos los demás derechos están en riesgo.

El informe fue realizado por la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos – AEDD; la Asociación de Profesionales en Lucha – APEL; el Centro de Abogados por los Derechos Humanos –CADHU; el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos – CEPRODH; la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo – CADEP; la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional – CORREPI; y Liberpueblo.

El informe:

Abarca el período 2001-2012

Sintetiza los primeros resultados de la investigación que estamos realizando desde principios del año 2011, y refleja la sistematización de datos sobre un total de 2268 compañeros criminalizados.

La base de datos se encuentra en permanente proceso de registro de nuevos datos y será actualizado periódicamente para su consulta.

Está organizado en las siguientes partes:

-Presentación de la situación de criminalización y represión 2001-2012
-Presentación de la metodología de trabajo para la recopilación y registro de casos.
-Informe estadístico de casos criminalizados registrados
-Identificación de tipos penales utilizados para la criminalización de la protesta
-Registro de las organizaciones criminalizadas en distintos lugares del país
-Anexo con listado de víctimas de la represión estatal y paraestatal a la protesta y la organización popular entre los años 2001-2012
-Detalle de las fuentes de información utilizadas para el relevamiento de los casos
-Listado de materiales bibliográficos, investigaciones e informes consultados para la realización del informe

RESULTADOS ESTADÍSTICOS
TOTAL DE CRIMINALIZADOS REGISTRADOS:  
2268
·         Porcentaje de criminalizados por año – 2001-2012
Sobre un total de 2198 casos que cuentan con fecha de judicialización se puede observar un incremento de esta medida represiva a partir del año 2003, siendo el pico más alto registrado en los años 2009 y 2010 ascendiendo al 47,1% del total de los casos en esos dos años.

·         Porcentaje de criminalizados por sector de pertenencia – 2001-2012
Sobre un total de 2238 casos que cuentan con identificación de sector criminalizado se observa que los sectores a los que ha apuntado con más fuerza esta política de criminalización son el sector sindical (31,6%) y el sector pueblos originarios (31,4%), que suman el 63% del total de casos registrados.

·         Porcentaje de criminalizados por tipo de conflicto – 2001-2012
Sobre un total de 2256 casos que cuentan con identificación de conflicto criminalizado se observa que los conflictos que involucran los derechos y reclamos por tierra y vivienda ascienden a un 32,3%, y los conflictos que involucran los derechos y reclamos de los trabajadores suman un 31,7%.
En coincidencia con los datos reflejados en el punto anterior, queda evidenciado que estos conflictos que expresan la lucha por los derechos más elementales son aquellos a los que el Gobierno no ha dado respuesta en todos estos años, y sobre los que ha descargado con mayor crudeza su política de persecución y criminalización.

·       Porcentaje de criminalizados por provincia – 2001-2012
Sobre un total de 2221 casos que cuentan con datos específicos sobre el lugar donde se desarrolló el conflicto se observa la aplicación de esta política en 19 de las 24 provincias de nuestro país.
La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires concentran el 48% de los casos registrados, y las continúan en porcentajes las provincias de Río Negro con el 23,4%, Neuquén con el 5,8%, Santa Cruz con el 5,4% y Tucumán con el 4,3%.

ORGANIZACIONES CRIMINALIZADAS
Son 167 las organizaciones, comunidades y grupos de pertenencia que se relevaron como criminalizados hasta la fecha para este informe.

ANEXO VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN ESTATAL Y PARAESTATAL A LA PROTESTA Y LA ORGANIZACIÓN POPULAR, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS ASESINADOS ENTRE 2001 Y 2012
Se registraron en este informe 72 compañeros y compañeras víctimas de crímenes cometidos por el Estado o con su complicidad entre los años 2001 y 2012.
Año
Víctimas
2001
40: Carlos Santillán, José Oscar Barrios, Graciela Acosta, Carlos “Petete” Almirón, Ricardo Álvarez Villalba, Ramón Alberto Arapi, Rubén Aredes, Elvira Avaca, Diego Ávila, Gustavo Ariel Benedetto, Walter Campos, Jorge Cárdenas, Juan Delgado, Víctor Ariel Enríquez, Luis Alberto Fernández, Sergio Miguel Ferreira, Julio Hernán Flores, Yanina García, Roberto Agustín Gramajo, Pablo Marcelo Guías, Romina Iturain, Diego Lamagna, Cristian Legembre, Claudio “Pocho” Lepratti, Alberto Márquez, David Ernesto Moreno, Miguel Pacini, Rosa Eloísa Paniagua, Sergio Pedernera, Rubén Pereyra, Damián Vicente Ramírez, Sandra Ríos. Gastón Marcelo Riva, José Daniel Rodríguez, Mariela Rosales, Ariel Maximiliano Salas, Carlos Manuel Spinelli, Juan Alberto Torres, José Vega, Ricardo Villalba.
2002
3: Javier Barrionuevo, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán.
2003
2: Cristian Ibáñez, Luis Marcelo Cuellar.
2004
3: Sandra Cabrera, Martin “Oso” Cisneros, Esteban “Chirolita” Armella.
2006
1: JORGE JULIO LÓPEZ DESAPARECIDO
2007
1: Carlos Fuentealba
2008
2: Lázaro Duarte, Juan Carlos Erazo.
2009
1: Javier Chocobar.
2010
10: FACUNDO VARGAS, Silvia Suppo, NICOLÁS CARRASCO, SERGIO CÁRDENAS, Mariano Ferreyra, Roberto López, Mario López, Bernardo  Salgueiro, Rosmary Chura puña, Emilio Canaviri Álvarez.
2011
5: MÁRTIRES LÓPEZ, Ariel Farfan,  Juan José Velazquez, Felix Reyes, Cristian Ferreyra.
2012
4: Jeremías Jonathan  Trasante, Claudio Damián “Mono” Suárez, Adrián Leonel “Patón” Rodríguez, Noemí  Condorí.

Estas víctimas se suman a los 1911 casos de muertos por gatillo fácil y torturas durante el período comprendido entre el 25/05/2003 y el 29/02/2012 (Fuente: Correpi)

MÁS DE 4000 COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CRIMINALIZADOS

Como se refleja en el informe estadístico en estos primeros resultados de nuestra investigación hemos sistematizado detalladamente los datos relativos a los sectores criminalizados, las fechas de judicialización, los conflictos por los que se está persiguiendo a los luchadores, las organizaciones de pertenencia, y cómo se aplica esta práctica represiva en las provincias, todo ello sobre un total de 2268 compañeros criminalizados.

A estos datos sistematizados, debemos tener en cuenta que se suman varios centenares de procesados pertenecientes a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). En Neuquén, los estatales comprenden el sector con más encausados con un total de 270 dirigentes y delegados criminalizados, siendo en su mayoría integrantes de los gremios ATEN y ATE. En Río Negro, unos 50 dirigentes sindicales están procesados o imputados en alguna causa producto de acciones gremiales.

Por otra parte, según consta en publicaciones del mes de mayo de 2011, los datos suministrados por la conducción de la CTA dan cuenta de que desde 1997 a esa fecha se dictó el sobreseimiento de 1450 militantes que participaron de protestas sociales.
Con todos estos registros, el número de compañeros y compañeras judicializados en nuestro país asciende a más de 4000.

NUEVA DENUNCIA

En la conferencia se denunció que se abrió una acción penal con el número 2569/12 contra militantes y dirigentes sociales y políticos a raíz de las declaraciones de la Ministra Garré que los acusó de extorsionadores el pasado 16 de marzo, luego de una manifestación de trabajadores desocupados del programa Argentina trabaja que reclamaban un aumento salarial y contra el clientelismo.

Se anunció una convocatoria para el jueves 29 de marzo a las 11:30 en Comodoro Py para presentar ante el juez Rafecas una delegación en defensa y solidaridad con los compañeros.

Contactos de prensa:
AEDD: 15-53372868
APEL: 15-56045905
CADEP: 15-54992811
CADHU: 15-50951324
CEPRODH: 15-41702398
CORREPI: 15-44170659
Liberpueblo: 15-69703562

domingo, 4 de marzo de 2012

Pretenden garantizar la impunidad del genocida Díaz Bessone


FAMILIARES DE DESAPARECIDOS Y DETENIDOS POR RAZONES POLITICAS  ROSARIO

PRETENDEN GARANTIZAR LA IMPUNIDAD DEL GENOCIDA DIAZ BESSONE

La audiencia de la causa que lleva su nombre el lunes 5 de marzo se celebrará en la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, en calle Entre Ríos y Tucumán.
Es una audiencia decisiva porque peligra a continuidad como imputado del mayor responsable vivo del genocidio en nuestra zona, ex jefe del Comando del II Cuerpo y ministro de Videla.
El juicio es una parte de la mega causa Feced y lleva casi dos años de trámite
El jueves se realizó una pericia en el cómodo departamento donde cumple su prisión domiciliaria. Los peritos de nuestra querella pudieron comprobar que se encuentra en condiciones de ser juzgado. Que comprende aún perfectamente la criminalidad de los actos atroces que ordenó.
No permitamos que se burle de la justicia una vez más.Exijamos en la calle como lo hemos hecho durante 36 años,que los jueces tomen las medidas correctas.
 
Convocamos a todos y a todas a la Cámara el lunes a las 11 para decirle a los jueces que separarlo del juicio sería una burla a los sobrevivientes, a la memoria de nuestros compañeros y a la democracia misma.
 NO PERDONAMOS      NO OLVIDAMOS    NO NOS RECONCILIAMOS
JUICIO Y CASTIGO EN CÀRCEL COMÙN A TODOS LOS GENOCIDAS
 
ELIDA LUNA GABRIELA DURRUTY  PAULA LUNA YOLI MEDINA HECTOR MEDINA RICARDO DOMINGUEZ LILIAN ECHEGOY NELIDA TURLIONE
LEA MEDINA

lunes, 30 de enero de 2012

La "Galle" a la calle: 2 de febrero a las 10:30 Callo y Corrientes

2 de febrero a las 10:30 hs. Callao y Corrientes

 Mis ilusiones son que sigamos aprendiendo, que de a poco logremos erradicar la crueldad con la que debemos convivir a diario. Que no haya más presos/as, que no exista la miseria, que podamos decidir todo por nosotros mismos, que nos dejen vivir en paz, que la ternura invada las ganas de vivir de cada persona, generando la amplitud de pensamiento y la conciencia colectiva nos genere esa ideal calidad de vida. GALLE, EZEIZA, JUNIO 2011.

10 años presa! Ni un día más. 2 de febrero 10.30 hs. Marcha a Tribunales

jueves, 20 de octubre de 2011

Marcha en homenaje a Mariano Ferreyra, asesinado hace un año por la patota de la UF

“Sólo queda hacer, actuar, comprometerse”

Una carta de Beatriz Rial, madre del militante del Partido Obrero que cayó muerto en la lucha por la efectivización de los tercerizados, cerró el acto en el que distintos partidos de izquierda pidieron justicia por el homicidio.

 Por Adriana Meyer
La marcha unió el Congreso con la Plaza de Mayo en memoria de Mariano Ferreyra.

“Un mundo capitalista es un mundo esclavizado, de precarización, miseria y deshumanización. Miseria que no sólo es hambre, es humillación y resignación. Cuando se llega a este punto no alcanzan las palabras para llegar a las venas de los deshumanizados que se benefician con esto. Sólo queda hacer, actuar, comprometerse, sentir, ser humano. Mariano hizo, actuó, se comprometió, sintió y fue humano. Nos dejó la inmortalidad de su juventud, para que cada vez que el pueblo salga a la calle todos seamos Mariano.” Así comienza la carta de Beatriz Rial, mamá de Mariano Ferreyra, leída anoche en un multitudinario acto, al cumplirse un año del asesinato de este militante del Partido Obrero tras el ataque de una patota de la conducción de la Unión Ferroviaria a trabajadores tercerizados y militantes de izquierda que los apoyaban en un intento de corte de vías.

Mientras algunas columnas aún salían de Congreso, en una marcha que convocó a miles de personas, a las 19.30 la cabecera entraba a la Plaza de Mayo. Allí, los candidatos del Frente de Izquierda (FIT) Jorge Altamira, Christian Castillo, José Castillo, José Montes, Myriam Bregman, Gabriel Solano, Edgardo Reynoso y Néstor Pitrola entrelazaron sus brazos con Claudio Lozano, candidato del FAP; Pablo Micheli y Carlos Chile, de la CTA disidente; Vilma Ripoll y Alejandro Bodart, del MST-Proyecto Sur, además de miembros de las Asambleas del Pueblo, el Nuevo MAS, CCC, Liberpueblo, AEDD, Correpi, Cadep, Ceprodh y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, con Nora Cortiñas, Elia Espen y Mirta Baravalle. A pesar del control que hicieron militantes identificados con pecheras y gorros partidarios, hubo un incidente en la avenida 9 de Julio, cuando intentó meterse un grupo de encapuchados con palos. Como ocurre en las marchas por los aniversarios del golpe del ‘76, hubo mucha gente suelta. Entre ellos caminaba el sociólogo Eduardo Grüner, que hizo llegar la adhesión de la Asamblea de Intelectuales que apoya al FIT, a la que se sumaron decenas, desde el Movimiento Libres del Sur y Convergencia Socialista, pasando por el PCR, trabajadores de FelFort y Paty.

“Che Pedraza botón, vos mataste a Mariano, la p...que te parió”, fue el cántico más repetido. Al llegar a la Plaza, los dirigentes de la cabecera, casi todos con su puño izquierdo en alto, se sumaron al coro: “Hoy vinimos a la Rosada, te vinimos a avisar, que Mariano está presente, la lucha va a continuar”. Por sobre las banderas sobresalían las de la agrupación Causa Ferroviaria Mariano Ferreyra, del Roca, y de la lista Bordó, del Sarmiento. “Mariano dio todo por nada, no era ferroviario, y sin embargo vino a acompañar a los trabajadores que pedían por su pase a planta permanente, y en el juicio oral de febrero vamos a demostrar cómo se maneja el sindicalismo empresario”, dijo a Página/12 Rubén “Pollo” Sobrero, líder de esa última agrupación. “Lo mío fue una moneda de cambio por la cárcel de Pedraza en la causa de Mariano”, agregó, en alusión a su reciente encarcelamiento en la investigación de la quema de vagones ocurrida en mayo. Y se quejó de que “justo hoy” lo notificaron de una querella por daños que le inició el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

“El asesinato de Mariano produjo una bisagra en la juventud, que sintió que habían matado a uno de los suyos aunque no lo conocieran”, declaró Altamira. “Falta llevar al banquillo a la plana de Ugofe y a los jefes de la Federal que liberaron la zona, además de que Pedraza trató de coimear a los jueces”, apuntó Christian Castillo. “La pelea de Mariano era justa porque se consiguió el pase a planta de casi tres mil compañeros. Desde su asesinato se incrementaron las muertes en movilizaciones populares, en Formosa, Jujuy y el Indoamericano. El otro sentido de esta movilización es el desprocesamiento de cinco mil luchadores: Ripoll, Pitrola, Sobrero, y en Kraft, Zanon, entre otros” agregó.

lunes, 31 de enero de 2011

Testimonios de Madres de Plaza de Mayo en los juicios contra represores de la dictadura

Maria del Rosario Cerruti
El legado

Son convocadas por los casos de sus hijos o por hechos vinculados con los organismos de derechos humanos, como el secuestro de las fundadoras de las Madres. Los testimonios pronunciados con la ritualidad del juicio oral dejan en las salas la sensación de relatos definitivos, contados para el después.
Por Alejandra Dandan

Enriqueta Maroni acababa de llamarla. Aída Sarti con el teléfono en mano a su vez hacía otro llamado, conmovida, apresurada por la muerte de Nélida Chidichimo, pero detenida en esa otra cosa que aún desvela a estas mujeres: todo lo que todavía les queda por hacer. “Acabo de decirle a Enriqueta que no podemos perder más tiempo –dice–, tenemos que poner las cosas en orden.”

Ellas son algunas de las muchas Madres que pasaron, en los últimos meses, por los tribunales federales de Comodoro Py a declarar por los crímenes de lesa humanidad. Algunas lo hicieron convocadas por los casos de sus seres queridos, aquellos que integran las listas de las víctimas de la represión; pero otras como Nora Cortiñas, Aída Sarti o María del Rosario Cerruti acudieron como testigos de otros hechos, como el secuestro en la Iglesia de la Santa Cruz. A la hora de hablar, Nora no sólo se refirió a aquello sino que abundó en detalles de la historia de las Madres. Aída se llevó un afiche con las caras de las primeras mujeres de la Plaza y recortes de diarios de época para que nadie “ande cambiando” las fechas, lugares y, sobre todo, la historia. Entre unas y otras, los testimonios pronunciados con la ritualidad del juicio oral dejaron en las salas la sensación de relatos definitivos, contados para el después. Eso, y la idea de un final tal vez un poco más próximo, parecen estar empujándolas a hablar sobremanera.

El caso paradigmático tal vez sea el de Nélida Chorobik de Mariani. El año pasado, la fundadora de las Abuelas de Plaza de Mayo pidió a los jueces del Tribunal Oral Federal 6, que juzgará el plan sistemático de robo de bebés, que habilitaran una audiencia especial y, virtualmente, adelantaran el comienzo del juicio, para que ella pudiera declarar. El debate no había empezado y no empezará hasta fines de febrero, pero Chicha les dijo lo que aún repite cada tanto, que está grande, y que no sabía si para cuando finalmente se abrieran las audiencias ella iba a estar en condiciones de declarar sobre la desaparición de su nieta Clara Anahí.

“El 27 de noviembre cumplí 87 años y creo que hasta ese momento no me había tomado muy en serio”, dice. “A tres años de cumplir los 90 creo que me di cuenta de que uno les exige al organismo y a la salud demasiado y decidí hacer una serie de cosas, como acelerar lo que tengo entre manos, tanto juicios como proyectos.” Y en seguida agrega: “¿Te parece extraño que a mi edad hable de proyectos? Pero son las cosas en las que trabajé en estos 33 años”.

Ella declaró en octubre durante casi siete horas. Describió. Lloró y habló pese a su ceguera casi total y los altibajos de presión: dice que como fue la primera, sintió la necesidad de contar lo que nadie puede contar. En ese sentido, se la escuchó puntualizar la historia de Abuelas o cómo siguieron pistas inverosímiles para encontrar un modo de hacer los análisis genéticos; de papelitos guardados en una agenda, de viajes a Suecia, a París o Alemania buscando expertos que les cerraban las puertas, de los portazos de la Iglesia y también de las razones por las que cree, entre expedientes cerrados y lentitudes de la Justicia, que Marcela Noble podría ser su nieta.

“En la declaración en Comodoro Py traté de contar de alguna manera lo que significó la tortura de buscar sin fin, porque si hubiese sabido el primer día que iban a pasar 33 años y que todavía no encontré la respuesta, creo que me hubiese muerto ahí mismo”, dice a Página/12. Corrió siempre como detrás de una zanahoria, cuenta, saltando con la esperanza de aquí para allá, “y siempre estoy pensando en un milagro, y convencida de que por eso soy bastante tonta”.

En medio de la declaración, aquel día los jueces no esperaron a que termine y de hablar y ordenaron un cuarto intermedio y la hicieron esperar porque querían almorzar. Chicha esperó en una salita adonde, pese a que está prohibido que alguien hable con los testigos, acudió para interpelarla José Valentín Martínez Sobrino, el juez de ese mismo TOF 6 recusado por ella y apartado de la causa.
Ayudamemorias

Nora Cortiñas entró en la sala de audiencias del juicio por los crímenes de la ESMA con taquicardia y con un papelito de ayudamemoria. Antes de sentarse, ya había tenido una primera batida a duelo con los puntillosos jueces del TOF 5. El secretario le dijo: “Señora, no puede entrar con el pañuelo puesto”. Nora se lo puso lo mismo, “que me lo hagan sacar los jueces”, le dijo. Horas más tarde, supo qué sucedió con la veda para su pañuelo. Uno de los jueces le contó que cuando entraron y la vieron con el pañuelo en la cabeza, discutieron: eran dos contra uno, uno quería que se lo saque y dos que se lo deje. “Pero el hecho estaba consumado –dice Nora– y como me lo tenían que decir adelante del público, decidieron que me lo dejaban.”

Nora, que declaró en noviembre, siguió en enero en Buenos Aires, piensa que te piensa, cuándo se sentará a escribir las cosas que todavía no escribió. A ella la convocaron a hablar sobre el secuestro de las monjas francesas y el grupo de las Madres que por esos días se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, y juntaban dinero y los nombres de los desaparecidos para publicar la primera solicitada en los diarios. Nora habló durante horas. Pero antes de contar de la Santa Cruz, habló del secuestro de su hijo, de su acercamiento a las primeras Madres, del momento en que le preguntó a otra madre cuánto hacía que buscaba a su hijo y se dio cuenta de que ella no sabía si iba a poder aguantar tanto; de fechas, de los cruces en los bares, de Alfredo Astiz. Pero también en esa línea, en la que la historia se hace memoria en el presente para intervenirlo políticamente, se dedicó todo lo que pudo a recordar el plantón que les hizo Clarín; los pormenores de la negociación con el diario La Nación para la trabada publicación de la solicitada, alguna charla con Claudio Escribano y Joaquín Morales Solá, y el vínculo con Robert Cox del Buenos Aires Herald, con un aire de final y definitivo.

“En mi caso, sobrepasé las preguntas que me iban a hacer, en el relato fui recordando cosas y las contaba.”

Ese mismo día declaró María del Rosario y al día siguiente Aída Sarti, que es la meticulosa encargada del archivo de las Madres Línea Fundadora. Nora se había juntado con María del Rosario para recordar un poco los detalles, sobre todo por el paso de los años. “A ella la llamaron exclusivamente para hablar de la Santa Cruz, porque fue testigo de los secuestros y nos dijimos –dice Nora–: ‘Mirá, yo me voy a ceñir a esto que lo viví; yo el día 9 de diciembre, por ejemplo, no estuve porque tenía que trabajar’, y así nos fuimos complementando.” Hay algo de la necesidad de construir un relato de un purísmo histórico que apareció en algunas, como en el caso de Aída que se llevó los archivos a la audiencia para que nadie cambiara las cosas.

Pero esa idea de único relato, que de alguna manera sigue presente o las atraviesa, se vive de distintas maneras. Para darse ánimos y tranquilizarse, y encontrar la forma de ir adelante, Nora se buscó una respuesta reparadora: “Yo creo que si tres o cuatro de nosotras estuvimos alguna vez sentadas a una mesa en una circunstancia equis –dice Nora–, el relato de cada una al final siempre va a ser distinto, porque cada uno cuenta sus momentos: y vos juntás los cuatro relatos y nunca van a ser iguales”.

María del Rosario ya había hablado cuando Nora empezó. Y como es una de las testigos de los secuestros de la Santa Cruz, su relato sirvió para situar a cada una de las víctimas en tiempo y espacio, y los jueces le pidieron que haga el dibujo del lugar en una pizarra. Ella lo hizo, y sólo habló exhaustivamente de lo que le pidieron que hablara. “Fui sin ninguna expectativa porque la Justicia cuando es tan lerda deja de ser justicia, pero fui porque me siento obligada con los desaparecidos.” En ese contexto, María del Rosario parece hablar después de la posibilidad de transmitir su experiencia pese a todo, en ese contexto que está ritualizado y aparece revestido de características históricas. Una experiencia que una y otra vez, repite, sabe que a la Justicia no le interesa, pero los intereses pueden estar en otro lado: “El pueblo se va informando –dice–, y eso es tan importante desde mi punto de vista, creo que está bien hacerlo, pero en la Justicia no tengo fe”. Ella tiene 83 años.
El archivo

Aída Sarti tiene en el archivo de Madres un recorte un diario mexicano que en plena dictadura publicó una noticia informando que el 16 de diciembre de 1977 habían aparecido tres cadáveres de sexo femenino en Santa Teresita. “En ese momento no lo asocié –dice ahora–, pero después el recorte lo dejé pegado en un carpetón y me lo llevé a la audiencia.” También llevó la presentación de 199 hábeas corpus que hicieron en junio de 1977. “Querés que te diga más –dice–, el 30 de junio.”

Aída está hace unos nueve años en el archivo, organiza el mundo de documentos de Madres. Dice que esos documentos aparecieron cuando se puso a ordenar papeles que habían quedado en distintos lugares, que puso en carpetones y que organizó y cuida especialmente como parte del material que integra los siete primeros meses de la organización, que es el tiempo en el que estuvo Azucena Villaflor. El Tribunal le pidió copia de ese recorte, y ella está convencida de que ninguna de las Madres se acuerda del hábeas corpus, que entre ellas todavía estaban “muy desconocidas” y que es un documento que se hizo cuando ya las rodeaba Astiz. “Hacía muchísimo frío –dice–, y él tuvo las carteras de las Madres y ese día llevó al chico con el que iba. Yo en ese momento tuve la primera duda, aunque después se me fue, pero me pareció que no era el mismo chico que había llevado a la Plaza la primera vez, que ése era morocho y el otro era castaño. Ese día tomamos un café con leche con Pepa Noia y no conversé nada con él, y ni siquiera se nos pasó la idea de nada.”

Como otras, antes de declarar le preguntó a uno de los querellantes cómo era el proceso. “Ellos te van a hacer preguntas, pero vos hablás de lo que quieras”, le contestaron. “Nosotras hablamos de Astiz, de cómo comenzamos, pero el problema es que todas queremos ser primeras: yo tuve que hacer un afiche para decir quiénes eran las catorce primeras que estuvieron, para que no se cambiara la historia.” Esas catorce son las que estaban en la segunda cita, ella empezó en la tercera, no está en ese afiche y ya eran alrededor de veinte. En estos momentos, Aída sabe que pierde los anteojos adentro de las papas “veinte veces en el día”, que se olvida a lo mejor lo que hizo cinco minutos antes, pero de la historia de las Madres, dice, no se olvida de nada.
Rumores

Aurora Bellocchio declaró en la causa del circuito Atlético- Banco-Olimpo, y entre los rumores se dijo que ella estaba tan nerviosa que se descompensó: “¡¡Pero no!!”, dice. “¡¡Para nada!!” Ella está a un año de los 90, cuando se enoja un poco dice que todas están a “un pie de la fosa”, pero en la audiencia ni se enojó, ni se descompuso: con su relato hizo llorar a los jueces.

“Te diría que no fui nerviosa, me había tranquilizado un psicólogo y me habían dicho que no me fuera por las ramas, como hablo mucho, salgo contando de mi bisabuelo.”

Aurora declaró el mismo día que su nieto Carlos Pisoni, de la agrupación HIJOS. Ella sabía, pero, claro –dice–, “como te llevan a otra habitación yo no sé qué habló o qué hizo, cuando lo veo sentado como nervioso, no sé si lo besé o le toqué la cara, pero ya me llevaban para la sala”.

En la audiencia no miró ni una sola vez para donde estaban “los malditos”, dice. Y las preguntas fueron tan gentiles, que en un momento creyó que estaba en un reportaje. Miró a una de las juezas y vio que lloraba. “Fue cuando conté que me traen a mi nieto dos mujeres, una era policía, y como decían que no podían tener hijos se querían quedar con el bebé.”

Era un día de lluvia, dice Aurora, una mujer con tono imperativo golpea la puerta de su casa para preguntar por “Bellocchio”. Les pide documentos, y mientras bajaba Aurora pensaba que no podría ser una vecina porque nunca les podrían hablar así. “Y entonces le veo un bulto en los brazos, yo le pregunto, veo una mantita tejida, me pide los documentos y cuando veo al nene pienso: ‘le pasó algo a Irene’.”

Con esa mujer había una señora con un moisés que se puso a llorar: “¿qué pasa?”, preguntó. “Lo que sucede es que mi hermana (me decía que ésa era la hermana de ella) me dice que no lo entregue, que no quiere, que el nene llegó sin papeles, pero yo toda la noche estuve hablando con ella, porque la orden era que lo traigamos a los abuelos.” Se lo dieron de “mala gana”, dice, pero cuando subieron el bebé, que ya había llorado durante toda la noche, todavía no paraba. “Mi hija, la que me quedó, me dijo: ‘bue, tenelo vos’, y yo lo tuve en los brazos, pegado al corazón: ¿vos me crees? Se durmió y se calló. Yo dije, porque es la verdad, que ese bebé nunca se iba a separar de mi corazón.”

Aurora sintió aplausos del otro lado del vidrio, en el auditorio. El vidrio divide la sala en dos partes, de un lado están los testigos, el tribunal, los abogados y los acusados. Y del otro, los familiares, los sobrevivientes y el público. Su nieto ya había declarado. Les pidió a los genocidas que digan dónde están los cuerpos de sus familiares. “Inconscientemente –dice ella–, yo no miré jamás para ese lado.”

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Boletin 605 . 25 años de la AEDD



Cumpliendo los 25 años queremos recordar-recordar, volver a pasar por el corazón, las editoriales que fuimos escribiendo a lo largo de estos años.

En 1984, ¿Dónde estábamos entonces? Empezando a juntar las sílabas de algo q
ue con el tiempo llamamos testimonio. No simplemente contar, como se pueda, lo que nos pasó. No. Testimonio: decir estrujando el cuerpo, repasando las heridas, volviendo a despedirnos de los compañeros; decir acusando a los criminales que nos tocaron en el cruel reparto del genocidio.

¿Qué nos convocaba a reunirnos con los otros y otras hacia la primavera del 84? La posibilidad de seguir sacándonos capuchas y grillos, tantear a los costados amigos nuevos, reconstruir un rompecabezas de compañeros, represores y campos de concentración conocidos por fragmentos.

La Asociación sin más, empezaba a darse en los hechos. Nos asociamos, nos pensamos juntos ¡tan luego nosotros que habíamos sido liberados con el terror a cuestas, para aislar y quemar todo impulso de volver a ser uno mismo y, de ese modo, parte de los demás, parte con los demás!

Nos asumimos testimonio: contar para denunciar, tal vez salvar alguna vida…recuperar las voces que se ahogaron en los campos y suenan sin pausas en nuestros oídos.El país de esos días: la promesa de la justicia, el desafío de la justicia.

Los demócratas nos dispararon con impunidad. La amañada prescripción de causas imprescriptibles: una ráfaga. Las instr
ucciones del procurador general a los fiscales, otra ráfaga. El punto final con la obediencia debida: casi a quemarropa. Los indultos: directo a la sien. La democracia nos halagó con miles de tiros, uno por cada represor liberado, perdonado, ascendido, reivindicado.

Otra vez, nos asumimos testimonio, ¡pero teníamos mucho más que denunciar! Una cámara de diputados, otra de senadores, presidentes, ministros y todos los alcahuetes de televisión, radio y papel prensa, más el palacio de la justicia, las sotanas-Sataná s y el poder económico, dueño y señor de nuestras vidas y muertes.

Nuestras vidas y muertes. ¿Saben? A veces nos decimos sobrevivientes. Como descubrimos que el testimonio y el deber no eran solo individuales, sino colectivos, así fuimos viendo que la sobrevivencia era compartida, distinta para cada uno, pero común desde que nos hayamos vivos y todos tenemos algún nombre que pronunciar sin que nadie nos responda. Al cabo,
nos decimos ex detenidos, sobrevivientes, aparecidos y de suyo, militantes. Es decir, con el antes de la lucha en nuestras vidas secuestradas y sobrevividas.

Se trata para n
osotros de seguir siendo quienes éramos, con todas nuestras heridas y nuestros nombres sin respuesta, por eso nuestra identidad es la lucha por la memoria y la justicia.

2001. Estamos aquí, íntegros, con toda nuestra identidad, la que logramos sostener dentro
de los campos de concentración, gracias a la solidaridad entre nosotros, a pesar de capuchas y grilletes, a pesar de que quisieron hacer de nosotros un número, una letra. Identidad que sostuvimos cuando quebramos el silencio con nuestros testimonios, desbaratando el mandato de los genocidas. Armando la historia de lucha del compañero desaparecido y junto con ella la memoria colectiva de nuestro pueblo, para enlazar aquellas luchas del movimiento popular con las de hoy. Llegamos a nuestros 17 confiando en nuestro pueblo, siendo parte de él. Porque no nos vencieron, continuamos con el mismo compromiso de lucha y la misma solidaridad, como en aquellos 17, apostando a la memoria, a la justicia, a la identidad, a la lucha, a la revolución.

Entonces nuestra presencia en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 encaja en ese hueco rodeado por el “antes” de la desaparición, el de otras marchas, tal vez en esas calles, seguro que parte de la misma lucha. Son esas batallas las que sentimos ganadas cada vez que un represor va a la cárcel y cada vez que un juicio se abre. Así como esas dos noches de agosto de 2003 en las que abolimos las dos leyes de la impunidad recorren como amal
gama todas estas piezas. Nuestros brazos alzados, los brazos de miles empujando el sí a la nulidad que durante tantos años los legisladores se negaron a pronunciar.

Voces más roncas pero tan claras y convencidas –como los primeros pasos militantes- de que nuestro pueblo tiene derecho al pan en la mesa, al techo que abriga, la ciencia en la escuela, la medicina en el hospital; al amparo cuando le crecen los años, al digno trabajo que produzca bienes para que los disfrute el pueblo.

En estos años, en que los discursos están plagados de derechos humanos, vimos cómo se descolgaban cuadros, cómo se pedía perdón, cómo se vaciaban de sus maestros algunas de las escuelas del horror, y cómo se insistía en hacernos oír la palabra justicia. Pero a la señora seguimos viéndola con los ojos vendados, con sus laberintos colmados de jueces y fiscales de la dictadura y volvimos a sentirla a cuentagotas.

Del mismo modo que le pusimos el cuerpo y el alma a terminar con las leyes de impunidad, comenzamos la batalla para que todos los represores sean sentados en el banquillo y acusados por todos los compañeros. Una vez más, el Estado de derecho cargó sobre nuestras espaldas la mochila llena de la responsabilidad de aportar las pruebas, la suya siguió vacía y arrumbada y los archivos secretos, más secretos todavía.

Obstinados, seg
uimos adelante. En 2006 conseguimos que la prisión de Miguel Etchecolatz se perpetúe en cárcel común y que un tribunal por fin diga una verdad prohibida: en nuestro país se perpetró un genocidio. Pero nuestro compañero Julio López no pudo escuchar esa sentencia para la que aportó su valiente testimonio. Desde ese 18 de septiembre está desaparecido. Todos los poderes del Estado se empeñaron en devolvernos sobradas pruebas de encubrimiento y complicidad. Volvieron a dispararnos, casi un tiro de gracia. Pero no. Salimos a la calle, volvimos a desgarrarnos: “Ahora, ahora, resulta indispensable aparición con vida y castigo a los culpables”.

Como tantas otras veces, gritamos, denunciamos la impunidad. La justicia nos devolvió, otra vez, una mordaza. Algunos tribunales decidieron silenciarnos.

Con todas las heridas y con nuestros nombres sin respuesta, hoy con uno más –Julio- que nos despedaza cada día, nuestra identidad sigue siendo la lucha por la memoria y la justicia, que ya y ahora se grita: “Castigo para todos los genocidas, justicia para todos los compañeros”.

Nuestra memoria podr
á tener agujeros de dolor, de ausencia, pero no de hechos que nos crispan y nos dan más motivos para continuar en pie de lucha. Nos increpa la desaparición de Luciano Arruga, nos corroen los asesinatos a manos de la policía de Jonathan “Kiki” Lezcano y Ezequiel Blanco, a quien a modo de macabro volver a vivir, enterró como NN. Nos subleva la impunidad de hoy generada, alimentada, sustentada por la impunidad de ayer.

Por Julio, por Luciano, por estos pibes y todos los que caen bajo las balas del gatillo fácil, por los que el hambre y la desocupación desaparecen, por los que la represión castiga por resistirse a desaparecer por hambre y desocupación, por nuestros 30 mil; seguimos enteros y dando batalla.

Sabemos que junto a todos los que luchan, decimos nuestros deseos: Justicia para los compañeros, justicia para el pueblo. Seguimos adelante, organizados y coherentes, conflictivos y fraternos. Con las banderas de nuestros compañeros en alto. Guardando en el cuerpo todas las memorias.


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